martes, 31 de enero de 2012

¿Cómo le hace una?

No puedo... no me salen las ganas, por más que las busco.

No hallo el motivo, la razón ni el miedo suficientes para empujarme
a luchar, a ganar, a terminar de una buena vez con esto.
Y vaya que tengo miedo, y sé que las razones las tengo,
pero por mi vida, Dios mío, que no puedo...

miércoles, 17 de noviembre de 2010



Y a veces, las señales me confunden tanto tanto.
Y a veces, mis amores se me escapan lejos lejos.
Y a veces, me cuesta tanto convencerme de levantarme.
Y a veces, me duele tanto que no esté contigo.
Y a veces, me duele tanto que te duela...

domingo, 29 de agosto de 2010


Todo está bien. Amanece, llega el gato.
Todo está bien. Me levanto, ¿desayuno, gato?
Todo está bien. Revisar correo. Llamar a mi madre.
Todo está bien. Buscar depa. Concertar cita.
Todo está bien. Ver depa. Apartarlo. Regresar a casa.
Todo está bien. Media quesadilla. Regaderazo.
Todo está bien. Platicar un ratito, ¿hambre, gato?
Todo está bien. Todo tiene que estar bien.
Todo está... anocheciendo... un depa solo...
Pero te extraño, me hace falta tu voz, escuchar música contigo,
me hace falta verte cargando al gato para que atrape polillas,
me hace falta que me invites a cenar vegetales deliciosos, que
me dejes quemar tortillas.
Y de pronto ya nada está bien; faltas tú, aquí, ahora...

martes, 6 de abril de 2010

Uno de Bécquer

Dices que tienes corazón, y sólo
lo dices porque sientes sus latidos;
eso no es corazón..., es una máquina
que al compás que se mueve hace ruido.


sábado, 3 de abril de 2010

¿Dónde estará la niña
que en aquel lugarejo
una noche de baile
me habló de sus deseos
de viajar, y me dijo
su tedio?

Gemía el vals por ella,
y ella era un boceto
lánguido: unos pendientes
de ámbar, y un jazmín
en el pelo.

Gemían los violines
en el torpe quinteto...
E ignoraba la niña
que al quejarse de tedio
conmigo, se quejaba
con un péndulo.

Niña que me dijiste
en aquel lugarejo
una noche de baile
confidencias de tedio:
dondequiera que exhales
tu suspiro discreto,
nuestras vidas con péndulos...

Dos péndulos distantes
que oscilan paralelos
en una misma bruma
de invierno


(Ramón López Velarde)

viernes, 2 de abril de 2010

Benedetti (el remix)

Tal vez en un desnudo amanecer con frío
ese frío corpóreo y a la vez transparente
que viene desde arriba como el ojo de un búho

o quizás en una nube que se plante en tu sonrisa
o en una estrella que deje de llorar
o en una hoja que se arrugue y caiga de tus manos
como migajas, como basura
porque no puedas soportar el alba solo

con ese frío corpóreo y a la vez transparente
que viene desde arriba como el ojo de un búho

tal vez en ese amanecer con frío
que te despierte solo, desnudo y triste
te darás cuenta de que me extrañas
Te darás cuenta con flores grises
que no debiste dejarme ir
pero quizás también descubras que
en un desnudo amanecer con frío
en que despierte sola, desnuda y triste
me daré cuenta de que te extraño
y que no quiero seguirlo haciendo...
quizás entonces, decidamos
remendar nuestro pasado
y un día dejemos de enfrentar el alba solos

Nota: las cursivas y negritas son de don Mario

miércoles, 31 de marzo de 2010

Mi amadaraña

Desde que puedo recordar, me aterra ver arañas. Sobre todo si se mueven. Si las veo quietecitas, está bien, siempre y cuando estén a distancia prudencial de mí. Cuando pequeña, prefería cruzar la calle y cargar mi ropa, para bañarme en casa de mi abuelita, porque el baño de mi casa tenía arañas patonas, que me observaban y me atemorizaban.
Pero de alguna manera, ese miedo ha adquirido tintes de admiración por esos artrópodos. Me fascina saber cosas de ellas, de sus venenos, de sus ojos, mitos y cosas así. Pero sigo sin controlar esas ganas de correr, brincar, huir cada que veo una de muy cerca y ésta decide moverse.
Y aunque les temo, no me gusta ver que las maten, ni matarlas [pobrecitas, tienen derecho a vivir]. Hace unas 2 semanas me mudé de casa, y en mi cuarto estaban preinstaladas como 4 arañas patonas. Quité unas cuantas telarañas, pero no maté a ninguna inquilina [si llegaron antes que yo, ¿qué derecho tengo a despojarlas de su hogar?].
Oh, escribo esto, debido a lo siguiente:
Van 2 veces en una sola semana que sucede que me despierto porque siento que me observa alguien, como si escuchara una voz llamando mi nombre, y aclaro que no se debe al llamado matutino de la naturaleza, ni porque suene mi teléfono ni mucho menos mi despertador, es algo distinto. Total, la primera vez, abrí los ojos y a menos de 15 cm de mi cara, estaba colgando una araña patona, como viéndome. Me aterrorizó, así que tomé unos zapatos para cortarle su hilito, para que se alejara de mí. Me alegré de no haberla matado, y se fue.
Días después, me sucedió algo similar: desperté, pero ahora estaba relativamente más cerca [porque cambié de colchón, y la cama quedó más alta], y seguía observándome, y lo más calabaceado, es que cuando la araña se dio cuenta que abrí los ojos y me moví, ella solita se fue, no esperó a que la amenazara... ¿qué pensará de mí?